Máximo González Jurado

Compromiso Enfermero con Máximo González Jurado

La realidad del trabajo enfermero en Alemania

4 comentarios

Fondo portada3 (2)Si hace 10 años la enfermería era una profesión sin apenas paro en nuestro país, con la excepción de comunidades como Andalucía, Extremadura y Murcia, hoy la situación ha dado un giro de 180 grados. Se han destruido más de 18.000 empleos enfermeros, no se cubren bajas y los recién graduados no tienen oportunidad alguna de trabajar ni un solo día al año para poder acumular experiencia.

Nuestra profesión está siendo la más perjudicada con la crisis. Sólo hay que observar las estadísticas. A diferencia del número de enfermeros, los datos referentes a los médicos en España resultan radicalmente distintos. Así, mientras estamos a la cola en el número de enfermeros, somos el tercer país de Europa en lo que respecta al de médicos.
Ante esta tesitura, la única salida que existe para los enfermeros jóvenes que desean empezar a poner en práctica aquello para lo que se han preparado durante cuatro años es emigrar. Pero muchas veces a un “coste elevado”. Y es que mientras que en países como Gran Bretaña, Finlandia u Holanda las ofertas analizadas hasta el momento han sido calificadas por los expertos en derecho laboral internacional de la Organización Colegial como “buenas oportunidades”; en Alemania se están ofertando de forma sostenida plazas con sonadas irregularidades.

Contratos con condiciones lamentables, con sueldos muy por debajo de sus estándares, para realizar funciones propias de auxiliares de clínica y no de enfermeros, siempre con la excusa del desconocimiento del idioma. Sin duda, estamos subvencionando el sistema sociosanitario alemán a un coste bajo, donde empresarios y agencias de contratación aprovechan la crisis española para llevarse lo mejor que tenemos con unas condiciones laborables propias de aquellas épocas donde los trabajadores apenas tenían derechos ni reconocimientos.

Quiero aprovechar estas líneas para hacer un llamamiento a todos aquellos compañeros y compañeras que se han decidido a buscar un futuro más allá de nuestras fronteras. A todos ellos les pido que analicen detenidamente todas las condiciones del contrato ofertado, lean muy bien la letra pequeña y se hagan valer, porque nuestra formación está reconocida como la número uno, la mejor de Europa. Y que sepan que tienen y tendrán siempre a su disposición al equipo de juristas de su Organización Colegial.

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Autor: Máximo González jurado

Soy el actual presidente (2013) del Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería de España. Graduado en Enfermería y Podología y licenciado en Antropología. Profesor Titular de la Universidad Complutense de Madrid.

4 pensamientos en “La realidad del trabajo enfermero en Alemania

  1. Maximo Gonzalez Jurado, estoy de acuerdo con tu artículo, pero no he visto que denuncies en n ingún momento, las privatizaciones que se están haciendo de la Sanidad Pública en España, ni el copago, soy enfermero jubilado, y tengo que pagar un % de los medicamentos, no he visto que denuncias los recortes en la Sanidad, las concesiones a empresas privadas de servicios asistenciales, colonoscopias en Valdecilla, análisis clinicos, bancos de sangre, etc, etc, y la destrución de puestos de trabajo. No he visto que pidas en ningun momento la dimisión de consejeros autonómicos de sanidad de muchas comiunidades, que no tienen ni idea de lo que es sanidad píblica, ni de una ministra de Sanidad del gobierno, que excluye a inmigrantes, o sin papeles, o los españoles que vuelven del extranjero, y no tienen asistencia sanitaria, o la mujer que por ser extranjera, en la Comunidad Valenciana, ha perdido su hijo por no firmar el papel en urgencias de acerse cargo de los costes de sus consultas………dimite de una vez o denuncia lo que está pasando con la Sanidad en España, y con nuestra queridad profesión de Enfermeros….Fco. Javier Iglesias González, enfermero jubilado, con cuarenta años de profesión….

    • Apreciado colega:

      Lo primero que deseo, con toda sinceridad, es agradecer tu comentario en mi blog, porque resulta singularmente expresivo de quien lleva en sí un espíritu no solo inquieto sino comprometido con las personas en esta, en efecto, maravillosa profesión que compartimos. Encontrar, como es tu caso, profesionales dignos de llamarse así que, tras cuarenta años de impecable dedicación se sienten zarandeados por la muy difícil situación que atravesamos es motivo de verdadero reconocimiento y gratitud. Sea esta, en justicia, mi primera consideración derivada de tu comentario.

      Su detenida lectura me ha hecho revisar en las hemerotecas cuales han sido mis manifestaciones de los últimos años como Presidente del Consejo General porque, al contrario de alguna de tus afirmaciones al respecto de mi “silencio” sobre diversos temas soy plenamente consciente de todo lo contrario, esto es, de haber sido muy beligerante frente a determinadas cuestiones, determinadas decisiones políticas o determinadas regulaciones legales que, a mi juicio, rompen como así he dicho públicamente con los principios que desde los años 80 (en concreto desde el año 1986) tu recordarás bien que nos dotamos gracias a la Ley General de Sanidad: carácter público, universal, “gratuito”, equitativo, de calidad, descentralizado y participativo.

      Seguro que entiendes que no es este el foro adecuado para exponer ahora mi opinión individualizada acerca de cada uno los trascendentes temas que mencionas. Sobre todos ellos he mantenido una posición clara y, ciertamente, contraria a la oficial en una gran mayoría de los casos. Sin embargo nuestra competencia como órganos reguladores de la profesión enfermera establece con claridad cuáles son nuestros límites competenciales y ojalá que tuviéramos la capacidad jurídica suficiente como para, por ejemplo, alcanzar ese Pacto de Estado por la Sanidad que vengo reclamando ya desde antes de que se iniciara la crisis económica como único instrumento capaz de articular mecanismos que garanticen la sostenibilidad de nuestro muy querido Sistema Nacional de Salud.

      Y sobre ello he ofrecido ruedas de prensa, pronunciado conferencias a nivel nacional, autonómico y provincial, he comparecido en el Senado y en el Congreso de los Diputados y he participado en múltiples foros con los partidos políticos con representación parlamentaria.

      Aún no me he cansado pero he repetido hasta la saciedad que es tiempo no de recortes sino de reformas, que «resulta imprescindible tomar urgentemente medidas respecto a ámbitos como la gobernanza, la equidad y la eficiencia», porque el sistema sanitario no es «ni sostenible ni eficiente», y no cumple «con los principios de la ley General de Sanidad ni de la ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud».

      Por eso siempre he considerado «necesario y urgente» poner en marcha reformas estructurales que corrijan las «importantísimas deficiencias» que existen y «permitan garantizar la sanidad para todos los españoles, y dotarla de la fortaleza necesaria para que cuente con plenas garantías de futuro».

      Pero no solo he hablado de ello con firmeza y convicción en los medios de comunicación sino que he presentado un estudio –el único que se ha hecho en España con muy elevados niveles de expertos, profesionales y ciudadanos, alrededor de un método Delphi- que arroja como conclusión la propuesta de 85 medidas para conseguir el mantenimiento de la calidad, la seguridad y la sostenibilidad de nuestro Sistema Sanitario. Es posible que, aunque esta presentación –conjunta con la profesión médica- tuvo grandes resonancias mediáticas no conozcas este trabajo que con gusto te haré llegar si así lo deseas.

      También en cuestiones muy concretas he manifestado mi punto de vista, racional y no solo emocionalmente fundado. Un claro ejemplo de ello es, precisamente, uno de los temas sobre cuyo silencio me acusas: el tema del copago. Ayer mismo el diario DEIA publicaba un artículo con un muy sugerente título inspirado seguramente en las últimas jornadas de trabajo llevadas a cabo con el conjunto de los presidentes de nuestros colegios provinciales: “La enfermería, en estado crítico”.

      Al final del artículo se dice textualmente:

      “El presidente del Consejo General de Enfermería de España, Máximo González, se mostró ayer totalmente en contra del copago hospitalario o farmacéutico. “Por definición, no estoy a favor del repago, porque se trata de un segundo pago después de un primero vía impuestos”.

      Al mismo tiempo, reclamó un “gran pacto sanitario de Estado” entre políticos y profesionales para realizar una reforma estructural que garantice la universalidad y eficiencia del sistema, que ahora es “insostenible”. González aseguró que este colectivo, integrado por más de 260.000 personas en España, está dispuesto a “arrimar el hombro” para que el sistema perviva ya que “empieza a no funcionar” como consecuencia de la crisis y la reducción del déficit público, y ha instado a los políticos a que “dejen de levantar hospitales solo para cortar las cintas de inauguración”.

      Esta reforma no se basaría únicamente en “parches y medidas coyunturales”, entre las que ha citado las rebajas de sueldo y la no sustitución del personal de enfermería, cuyas consecuencias son la merma de la calidad asistencial y el incremento de las listas de espera. “Si no es así, tendrán problemas con nosotros”, advirtió.

      En alguna de las redes sociales, permíteme esta anécdota publiqué el siguiente mensaje:

      “”La palabra es errónea, copago es que pagan dos y aquí sería repago, porque el ciudadano vuelve a pagar lo que ya ha abonado con sus impuestos”

      Lo he tildado de anécdota porque recibí el siguiente comentario por parte de otro colega en el que, de forma apasionada y coloquial decía: Me encanta este tío, ya le vi hace años con lo de la enfermera de Rayan y tiene dos c…. Ahora lo deja bien claro con el copago, pagar ya pagamos, que hablen de repago. Muy bien!! Hace falta peña así con la palabra por delante”

      Muy lejos de auto citarme ni menos de hacer la más mínima gala de autocomplacencia, y consciente de que el lenguaje de nuestro compañero no es lo políticamente correcto que tal vez me correspondiera en función de mi cargo, solo quiero mostrarte de forma gráfica que algunas de tus percepciones no se atienen a la realidad de los hechos y así, de un modo diverso, con un estilo u otro es percibido por otros colegas.

      Ello no quiere decir que desde tu prisma la forma de expresar el desacuerdo, su intensidad o hasta el momento que tú consideras más idóneo para hacerlo coincida con mi punto de vista sobre los mismos elementos. Seguramente las claves de uno y otro no son coincidentes, por múltiples razones, sin que ello signifique la inexistencia de muchos más acuerdos que disensiones sobre todos y cada uno de los temas que mencionas.

      Permíteme un ejemplo más en relación con los temas que -a ti y a mí- nos preocupan ciertamente. Fue el día 6 de febrero de 2013 cuando comparecí en el Congreso de los Diputados, concretamente en el marco de la denominada “Subcomisión para el estudio de la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud” y allí, entre otros temas desarrollé y trasmití a los señores diputados nuestro parecer, haciéndonos eco de un importantísimo estudio llevado a cabo por nuestro Consejo General en la Comunidad de Madrid, en relación con la “privatización de la gestión sanitaria”. Y, en síntesis afirmé que este planteamiento era “rechazado por la sociedad y por los profesionales”.

      Y, en el mismo foro, signifiqué como una de las conclusiones clave que “las medidas de ahorro deberían ir encaminadas a cambios estructurales y no a gravar la aportaciones de los ciudadanos y recortes en el sueldo de los profesionales”. Pero, como te decía al inicio nuestra capacidad llega hasta dónde puede llegar lo que no justifica que siempre podamos y debamos hacer más cosas y hacerlas mejor desde todos los puntos de vista.

      Esta es precisamente la extraordinaria aportación y pertinencia de comentarios como el tuyo que, con absoluta sinceridad debo decirte me ha ayudado a tomar conciencia del devenir de los hechos, de mi talante ante los mismos, de nuestra capacidad de trasmitir con carácter general nuestra reivindicaciones y convicciones y un largo etcétera que, sin duda, enriquece nuestro quehacer cotidiano cuando, como es tu caso y desde la experiencia acumulada, se realizan “críticas” de carácter constructivo.

      He querido dejar para el final una alusión concreta que realizas en tu comentario en relación con los inmigrantes o “sin papeles”. Triste expresión esta última que parece inducir a pensar que alguien carente de las correspondientes exigencias burocráticas dejase, por ello, de ser persona o de tener derechos como tal uno de los cuales, quizá entre los más importantes, lo sea el derecho a la protección de su salud.

      El 25 de septiembre de 2012 declaré en diversos medios de comunicación que, en la institución que presido no constaba que se hubiera producido ningún caso de desamparo hacia esas personas desde que entró en vigor la medida, el pasado 1 de septiembre de ese mismo año.

      Dije también que, respecto a un posible mal uso de la sanidad por parte de los extranjeros en general, y no solo de los irregulares, el 79% de los ciudadanos cree que se ha abusado entre “bastante y mucho” y un 18% “nada o poco”. Esto, como ves, eran resultados de otro estudio realizado por nuestra Organización sobre la percepción de los ciudadanos en torno a las medidas de ajuste emprendidas por el Gobierno.

      No es menos cierto que nuestros servicios jurídicos nos ilustraron en aquel momento sobre el tema afirmando, desde ese punto de vista rigurosamente legal que “el Ministerio de Sanidad es la única entidad estatal con plena competencia para decidir y determinar qué personas pueden acceder a las prestaciones sanitarias con cargo a los fondos públicos”.

      Sin embargo, y a pesar de esta clara limitación por nuestra parte ante la realidad jurídica existente, de forma paralela a ello, este Consejo General por iniciativa de su Presidente propuso a los Colegios Provinciales, la posibilidad de establecer consultas de enfermería en sus sedes “para que los enfermeros que éticamente –por un elevado espíritu de justicia y/o solidaridad – desearan hacerlo pudieran prestar de forma altruista, y fuera de su jornada laboral, su asistencia sanitaria a esta población afectada”.

      Debo decirte que, a día de hoy, algunas de las noticias que nos van llegando tales como la que tú mismo mencionas de lo acaecido en estos días en Valencia me producen una intensa indignación y un amargo sentimiento que, más allá del irrenunciable respeto a nuestro Estado de Derecho- me hace sentir la necesidad de reivindicar ese imperativo ético plasmado en el artículo 4 de nuestro Código deontológico a tenor del cual “la Enfermera/o reconoce que la libertad y la igualdad en dignidad y derecho son valores
      compartidos por todos los seres humanos, que se hallan garantizados por la Constitución Española y la Declaración Universal de Derechos Humanos”.

      Principio, posteriormente explicitado en el artículo 14: “Todo ser humano tiene derechos a la vida, a la seguridad de su persona y a la protección de la salud”.

      Por ello, te reitero mi gratitud por tus reflexiones, por su capacidad de ayudar a revisar nuestras posiciones y argumentos.. Solo, por último quisiera hacer una brevísima alusión relativa a tu petición de que “dimita de una vez”.

      Sinceramente me agradaría poder cambiar impresiones más extensamente contigo sobre todos estos temas incluido –como no- éste último. Creo que justamente en esta cuestión tengo una idea muy clara de lo que debo hacer.

      Tú sabes bien que el verbo “dimitir” es sinónimo de “renunciar, abandonar, abdicar, rendirse, sucumbir…”

      Todas ellas son realidades que, si me conocieras bien, se encuentran en las antípodas de la personalidad de este, en primer lugar, enfermero y Presidente de Consejo General.

      Tus palabras y el excelente tono de tu comentario me confirma en la, por mí tantas veces repetida, convicción de Florence Nightingale: “Lo importante no es lo que nos hace el destino sino lo que nosotros hacemos de él”.

      Recibe un muy cordial y afectuoso saludo

  2. Sr. Máximo González-Jurado, soy una enfermera residente en Alemania desde hace 4 anos. He leído su artículo y quería matizar algo. El papel del personal sanitario enfermero en alemania es muy diferente que en Espana junto con el resto de los países europeos.

    Los estudiantes de enfermería alemanes no vienen de las universidades si no de “escuelas profesionales” lo que era antes en nuestro país FP.

    Las competencias profesionales del enfermero/a en Alemania son las de una auxiliar en Espana, la enfermera de planta no hace extracciones de sangre, ni pone medicación endovenosa ni ninguna de la múltiples de las prácticas enfermeras de las que estamos acostumbrados a realizar. En Alemania los enfermeros espanoles estamos sobrecualificados.

    En los servicios dónde se puede trabajar de forma similar a Espana son en el área quirúrgica y en la UCI, el resto de especialidades los puestos de trabajo que tendrán la función es la de auxiliar.

    Estoy de acuerdo con usted que muchas veces se tiende a la explotación, pero esto esta ocurriendo también en los hospitales espanoles, donde companeros/as solapan turnos y servicios en condiciones cada vez más precarias por miedo a perder su puesto de trabajo.

    Los enfermeros que quieran venir a trabajar a Alemania deben tener tres cosas muy claras:
    – La sobreacualificación delante del trabajo que realizarán.
    – El conocimiento del idioma (para trabajar se pide el nivel B1).
    – Los impuestos que se aplican al salario son muy elvados, por lo tanto es muy importante que sepan el importe neto que cobrarán. Ya que muchas veces en bruto es un buen sueldo pero al quitar los impuestos es menos que en Espana.

    Reciba un cordial saludo,

    • Estimada Mónica,

      Te agradezco enormemente tus comentarios. Tenemos muy en cuenta los testimonios y experiencias de los enfermeros españoles que, por unas circunstancias u otras, trabajan fuera de nuestro país. La Organización Colegial de Enfermería siempre estará ahí para apoyar y ayudar a todos los compañeros independientemente de dónde ejerzan su profesión.

      No obstante, te comento que lo que lees es este blog es sólo mi tribuna de la revista ENFERMERÍA FACULTATIVA. Este artículo de opinión acompaña a un extenso reportaje sobre el tema que puedes leer en el siguiente enlace:

      http://www.consejogeneralenfermeria.org/index.php/sala-de-prensa/revista-colegial

      Muchas gracias por tu comentario y un cordial saludo

      Máximo González Jurado

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